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Salud

Rankings de hospitales: qué hay detrás de cada puesto

Rankings de hospitales: qué hay detrás de cada puesto
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  • Publicadoseptiembre 21, 2026

Una posición en la tabla no cuenta toda la historia. La metodología, los indicadores y el tipo de pacientes atendidos también importan.

Cada año aparecen nuevos rankings que presentan listas de hospitales y clínicas destacados en Colombia, América Latina y el mundo. Estas clasificaciones reciben atención de medios, instituciones y profesionales de la salud, pero también generan una pregunta que pocas veces se plantea: ¿qué significa realmente ocupar determinado lugar en un ranking hospitalario?

La discusión cobra importancia porque una tabla puede dar la impresión de que existe una respuesta sencilla para determinar cuáles son los mejores hospitales. Sin embargo, detrás de cada posición hay una metodología, unos indicadores y una forma específica de recoger y ponderar los datos.

El médico Juan Gabriel Cendales aborda precisamente este tema en una columna publicada por El Espectador, en la que plantea que el valor de estas mediciones no debería estar únicamente en saber quién aparece arriba, sino en entender qué información hay detrás de cada resultado.

¿Quién utiliza realmente los rankings de hospitales?

Una de las primeras preguntas que plantea el análisis es quién toma decisiones a partir de estas listas.

En Colombia existe una particularidad: muchos pacientes no tienen la posibilidad de escoger directamente el hospital donde serán atendidos. En numerosos casos, la persona elige un asegurador y la atención se desarrolla dentro de una red determinada mediante contratos y remisiones.

En una emergencia, además, la situación es todavía más evidente. Una persona que sufre un infarto, por ejemplo, puede ser trasladada por una ambulancia al centro asistencial disponible o más cercano, dependiendo de las circunstancias.

Esto significa que el impacto de los rankings no necesariamente se encuentra únicamente en la decisión cotidiana de los pacientes.

Según Cendales, estas clasificaciones pueden tener relevancia en aspectos como las negociaciones con aseguradores internacionales, la atracción de especialistas y la percepción que tienen los propios equipos de las instituciones sobre su desempeño.

Por eso, la pregunta sobre quién utiliza un ranking puede ser tan importante como la pregunta sobre quién ocupa el primer lugar.

¿Qué debería mirar un hospital cuando aparece en un ranking?

Para una institución hospitalaria, recibir una posición determinada puede convertirse en una oportunidad para revisar sus propios indicadores.

El análisis plantea dos formas diferentes de interpretar una clasificación. Una consiste en quedarse con el titular y la posición obtenida. La otra es revisar los datos que explican por qué el hospital terminó allí.

Esta segunda opción puede ser más útil para la gestión.

Si una institución identifica que tiene dificultades en determinados indicadores, puede utilizar esa información para revisar procesos internos, establecer objetivos y hacer seguimiento a sus resultados.

Cendales utiliza una comparación con la Fórmula 1 para explicar esta idea. En una escudería, el resultado no depende exclusivamente de la velocidad de un piloto. También intervienen el motor, la estrategia, la confiabilidad y el trabajo del equipo.

En un hospital ocurre algo parecido.

La atención depende de múltiples procesos que deben funcionar de manera coordinada.

Los indicadores que no siempre aparecen en el titular

Detrás de la reputación de un hospital existe un trabajo cotidiano que no necesariamente es visible en una clasificación.

Entre esos procesos están la gestión de indicadores, la reducción de infecciones asociadas a la atención, la disminución de los tiempos de respuesta y el mejoramiento del reporte de eventos adversos.

Estos elementos forman parte de la operación de una institución y pueden tener una relación directa con la calidad y seguridad de la atención.

Por eso, una clasificación puede ser más útil cuando permite identificar esos componentes que cuando simplemente produce una lista de posiciones.

El análisis publicado por El Espectador plantea que este trabajo puede desarrollarse independientemente de que exista o no un ranking.

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¿Por qué comparar hospitales puede ser complicado?

Uno de los principales problemas de los rankings hospitalarios está en la comparación.

No todos los hospitales atienden al mismo tipo de paciente ni tienen el mismo nivel de complejidad.

Una institución que recibe una gran cantidad de pacientes con enfermedades graves puede enfrentar situaciones clínicas diferentes a las de un hospital que atiende principalmente casos de menor complejidad.

Esto puede afectar indicadores como las complicaciones.

Por esa razón, comparar directamente los resultados sin tener en cuenta las características de los pacientes puede conducir a conclusiones incompletas.

La columna de Cendales advierte que, si las cifras no se ajustan adecuadamente al tipo de paciente atendido, un ranking podría terminar reflejando en parte quién recibió a los pacientes más enfermos, y no exclusivamente el desempeño de la institución.

Este punto resulta especialmente relevante para interpretar cualquier tabla de posiciones.

¿De dónde salen los datos de los rankings?

Otra dificultad está relacionada con la información utilizada para construir las clasificaciones.

Según el análisis, una parte importante de algunos rankings proviene de encuestas de reputación realizadas entre médicos o directivos.

Las encuestas pueden aportar información relevante, pero también tienen limitaciones.

Por ejemplo, puede participar un número reducido de personas y responder con mayor frecuencia quienes tienen un interés particular en el tema o conocen determinadas instituciones.

Además, el peso asignado a cada indicador no siempre está explicado con el mismo nivel de detalle.

Esto significa que dos rankings podrían evaluar hospitales similares y producir resultados diferentes simplemente porque utilizan metodologías distintas.

¿Por qué dos rankings pueden dar resultados diferentes?

La respuesta está en los datos.

Una clasificación puede dar mayor importancia a la reputación entre profesionales. Otra puede incluir resultados clínicos, tecnología, experiencia del paciente o eficiencia.

También puede cambiar el período analizado o la manera de ponderar cada variable.

Por eso, no necesariamente existe una contradicción cuando un hospital aparece en una posición destacada en una clasificación y en otra ocupa un lugar diferente.

Las tablas están respondiendo preguntas distintas cuando utilizan criterios distintos.

El propio El Espectador ha publicado recientemente información sobre rankings hospitalarios que muestran esta diversidad metodológica. Por ejemplo, el Ranking IntelLat 2026 evalúa dimensiones como seguridad y resultados clínicos, personas, creación de conocimiento, eficiencia, tecnología, telemedicina, sostenibilidad, experiencia del paciente y prestigio.

Otro ejemplo es el ranking especializado de Newsweek y Statista para 2027, que combina reputación entre profesionales de la salud, acreditaciones y certificaciones y medidas de resultados reportados por los pacientes, conocidas como PROMs.

Estos ejemplos muestran por qué es necesario conocer la metodología antes de comparar posiciones.

¿Qué debería preguntar un paciente antes de elegir un hospital?

Los rankings pueden ser un punto de partida, especialmente cuando una persona tiene por delante una cirugía o un tratamiento programado.

Pero el análisis plantea que la posición en la tabla debería llevar a preguntas más concretas.

Por ejemplo:

¿Cuántos procedimientos como el que necesito realiza el hospital cada año?

El volumen puede aportar información sobre la experiencia que tiene una institución con determinado procedimiento.

¿Quién realizará el procedimiento?

Conocer al especialista y al equipo que participará en la atención permite obtener información más específica que una posición general en un ranking.

¿Qué tan frecuentes son las complicaciones?

Este indicador puede ser especialmente relevante cuando se analiza una intervención médica determinada.

¿Qué equipo acompaña al especialista?

La atención hospitalaria no depende de una sola persona. También intervienen enfermería, anestesia, diagnóstico, cirugía, cuidados intensivos y otros servicios dependiendo del caso.

¿Cómo responde la institución ante una complicación?

La capacidad de manejar situaciones inesperadas también puede ser relevante para evaluar una atención de alta complejidad.

Estas preguntas permiten pasar de una comparación general a una evaluación más relacionada con la necesidad específica del paciente.

El volumen y la experiencia pueden ser claves

Uno de los argumentos centrales de la columna es que el volumen y la experiencia del grupo médico pueden resultar más relevantes para una persona que necesita un procedimiento específico que el puesto general de una institución.

No es lo mismo preguntar cuál es el hospital mejor ubicado en una clasificación general que preguntar qué institución tiene experiencia concreta en una determinada cirugía o tratamiento.

Ese cambio de perspectiva permite utilizar mejor la información disponible.

El ranking deja de ser una respuesta definitiva y se convierte en una herramienta para investigar.

¿Qué debería tener un ranking confiable?

Las clasificaciones hospitalarias pueden ser más fáciles de interpretar cuando explican con claridad cómo fueron construidas.

Entre los aspectos que conviene revisar están:

  • qué indicadores fueron utilizados;
  • cómo se obtuvieron los datos;
  • qué peso tiene cada variable;
  • si los resultados clínicos fueron ajustados según la complejidad de los pacientes;
  • qué período fue evaluado;
  • cuántas instituciones participaron;
  • si los datos fueron verificados externamente;
  • y qué diferencias existen entre las instituciones comparadas.

La transparencia resulta especialmente importante porque una cifra sin contexto puede producir interpretaciones equivocadas.

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¿El puesto importa más que el desempeño?

Una de las conclusiones que se desprenden del análisis es que el puesto debería ser solamente una parte de la conversación.

Un hospital puede ocupar una posición destacada y, al mismo tiempo, tener áreas específicas que requieren mejoramiento.

De igual manera, una institución que no aparece en los primeros lugares de una determinada clasificación puede tener fortalezas particulares que no están reflejadas por la metodología utilizada.

Esto sucede porque ningún ranking puede medir absolutamente todos los componentes de una organización hospitalaria.

El reto está en construir mediciones que permitan entender cada vez mejor cómo funciona una institución completa.

Los rankings también deberían evolucionar

Las clasificaciones hospitalarias tienen una función cuando permiten generar información útil para pacientes, profesionales e instituciones.

Pero para que esa información sea realmente comparable, las metodologías necesitan ser transparentes y consistentes.

Cendales plantea una comparación con la Fórmula 1: en ese deporte existen reglas públicas de puntuación que permiten conocer cómo se obtiene el resultado. En el sector salud, sostiene, esa claridad metodológica todavía tiene espacio para desarrollarse.

La comparación permite entender el desafío: no basta con publicar una tabla; también es necesario explicar cómo se construyó.

¿Cómo leer un ranking de hospitales?

La mejor manera de aproximarse a estas clasificaciones es evitar interpretarlas como una respuesta absoluta.

Un ranking puede ayudar a identificar instituciones reconocidas, descubrir centros especializados y encontrar información que permita formular nuevas preguntas.

Pero antes de tomar una decisión, especialmente cuando existe un procedimiento médico programado, conviene revisar información específica sobre la enfermedad, el procedimiento, el equipo profesional, la experiencia y los resultados.

En otras palabras, el número que aparece junto al nombre de un hospital no cuenta toda la historia.

La verdadera utilidad de estas listas puede estar en abrir la puerta a una investigación más profunda.

Preguntas frecuentes

¿Qué información ofrecen los rankings de hospitales?

Depende de la clasificación. Algunos consideran reputación, resultados clínicos, experiencia del paciente, eficiencia, tecnología y otros indicadores.

¿Todos los rankings utilizan los mismos criterios?

No. Cada clasificación puede utilizar una metodología diferente, por lo que sus resultados no necesariamente son directamente comparables.

¿Por qué la reputación puede ser insuficiente?

Porque la percepción de profesionales o directivos es solamente uno de los elementos posibles para evaluar una institución y puede estar condicionada por quiénes participan en las encuestas.

¿Por qué es importante considerar la complejidad de los pacientes?

Porque un hospital que recibe pacientes con enfermedades más graves puede registrar resultados diferentes a una institución que atiende casos menos complejos. Sin ajustes adecuados, la comparación puede ser limitada.

¿Un paciente debería escoger un hospital solamente por su ranking?

El ranking puede servir como punto de partida, pero para un procedimiento específico conviene revisar también la experiencia del equipo, el volumen de casos, las complicaciones y las características de la atención.

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Andrés pinzón

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