La decisión del Gobierno de Abelardo de la Espriella se suma a la apertura de la embajada colombiana en Jerusalén y profundiza el giro diplomático frente a la administración anterior.
Colombia dio un nuevo paso en el cambio de su política exterior al anunciar su retiro como miembro y copresidente del Grupo de La Haya, una coalición internacional que impulsa acciones jurídicas y diplomáticas relacionadas con el conflicto entre Israel y Palestina.
La Cancillería confirmó la decisión el 15 de octubre de 2026. El ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula, defendió la determinación al señalar que el Gobierno considera que el grupo fue creado para aislar y atacar a Israel, una valoración que sustenta la salida del país.
El anuncio llega un día después de la inauguración de la embajada colombiana en Jerusalén, uno de los principales hitos del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Israel bajo la administración del presidente Abelardo de la Espriella.
Ambas decisiones reflejan una transformación en la manera en que Colombia se relaciona con el Gobierno israelí y participa en iniciativas internacionales vinculadas con la situación de los territorios palestinos ocupados.
Un giro diplomático que va más allá de una salida
La retirada del Grupo de La Haya no es una decisión aislada. Hace parte de una serie de medidas con las que el actual Gobierno busca fortalecer los vínculos políticos y estratégicos con Israel.
Durante la administración de Gustavo Petro, Colombia adoptó una postura crítica frente a las operaciones militares israelíes en Gaza y rompió relaciones diplomáticas con ese país en 2024. La participación colombiana en el Grupo de La Haya también se enmarcó en esa posición.
Con De la Espriella, el rumbo cambió. La reanudación de las relaciones bilaterales y la apertura de la embajada en Jerusalén muestran una apuesta por profundizar la cooperación entre ambos países.
La salida de la coalición refuerza ese acercamiento y modifica la participación de Colombia en un mecanismo que había ayudado a impulsar desde su creación.
¿Cuál es el propósito del Grupo de La Haya?
El Grupo de La Haya fue establecido el 31 de enero de 2025 por Bolivia, Colombia, Cuba, Honduras, Malasia, Namibia, Senegal y Sudáfrica.
Su objetivo es coordinar medidas jurídicas y diplomáticas para promover el cumplimiento del derecho internacional frente a las actuaciones de Israel en los territorios palestinos ocupados y respaldar el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación.
Entre sus iniciativas se encuentran compromisos relacionados con el transporte de material militar, las transferencias de armas y la cooperación con procedimientos judiciales internacionales.
La coalición se presentó como una respuesta conjunta de varios Estados ante la situación en Gaza y las obligaciones internacionales relacionadas con el conflicto.
El Gobierno colombiano, sin embargo, cuestiona el enfoque del mecanismo. La declaración de Omar Bula representa la posición oficial de la administración, mientras que los objetivos del grupo están consignados en sus documentos fundacionales.
Colombia no es el único país que se ha retirado
La decisión colombiana se conoce después de que Bolivia y Honduras también abandonaran la coalición, según confirmó la Cancillería.
La salida de estos tres países modifica la composición del bloque y plantea interrogantes sobre su capacidad para mantener las iniciativas que impulsó desde 2025. Sin embargo, no significa que el Grupo de La Haya haya desaparecido: otros integrantes continúan vinculados a la iniciativa.
Colombia, además, deja de participar como copresidenta, una función que compartía con Sudáfrica. Esto supone un cambio en su papel dentro de las acciones diplomáticas coordinadas por la coalición.
El efecto concreto sobre los trabajos del grupo dependerá de las decisiones de los países que permanezcan y de las medidas que cada Estado decida mantener por su cuenta.
La embajada en Jerusalén marca una nueva etapa
El 14 de octubre, el canciller Omar Bula encabezó la inauguración de la embajada de Colombia en Jerusalén, en una ceremonia que contó con la participación del ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar.
Según la Cancillería, la sede busca fortalecer el diálogo político, la confianza mutua y la cooperación entre los dos países. El Gobierno también ha señalado su interés en profundizar las relaciones en áreas estratégicas.
La ubicación de la embajada tiene relevancia diplomática debido a la disputa sobre el estatus de Jerusalén en el conflicto israelí-palestino. Mientras Israel considera la ciudad su capital, el estatus de Jerusalén sigue siendo una cuestión central en las negociaciones y en las posiciones de la comunidad internacional.
Por eso, la apertura de la sede no solo representa una decisión administrativa: también constituye una señal política sobre la orientación que Colombia quiere dar a su relación con Israel.
¿Qué cambia para la política exterior colombiana?
El retiro del Grupo de La Haya cambia el escenario desde el cual Colombia participaba en acciones coordinadas sobre el conflicto palestino-israelí.
En el plano bilateral, la medida coincide con el acercamiento a Israel. En el ámbito multilateral, plantea preguntas sobre los mecanismos que el Gobierno utilizará para defender sus posiciones respecto al derecho internacional y la protección de la población civil en conflictos armados.
La Cancillería aseguró que Colombia mantiene su compromiso con el multilateralismo, el derecho internacional y la solución pacífica de controversias, y que continuará trabajando en favor de la paz, la justicia y la seguridad internacionales dentro del sistema de las Naciones Unidas.
Por tanto, la salida de la coalición no equivale, por sí misma, a un abandono de las obligaciones internacionales del país. Su alcance dependerá de las decisiones que adopte el Gobierno en otros espacios diplomáticos y jurídicos.
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Una decisión que abre un nuevo debate
El retiro del Grupo de La Haya consolida un cambio de orientación frente a la política exterior de la administración anterior. El Gobierno de De la Espriella defiende la medida como una forma de distanciarse de una iniciativa que considera contraria a sus objetivos diplomáticos y de reforzar la relación con Israel.
Al mismo tiempo, el movimiento ocurre en un contexto internacional de fuertes diferencias sobre la guerra en Gaza, las responsabilidades por posibles violaciones del derecho internacional y el futuro político del pueblo palestino.
La atención estará puesta ahora en las decisiones posteriores de Colombia, la respuesta de los países que continúan en el grupo y la evolución de la relación bilateral con Israel.
El retiro marca un nuevo capítulo de la política exterior colombiana y deja abierto el debate sobre cómo el país combinará sus alianzas estratégicas con sus compromisos multilaterales.
