El mecanismo ya tiene contrato con Fiducoldex, gerente y Consejo Directivo. El fondo comenzará con cerca de $1 billón y tendrá la tarea de canalizar recursos para atender la emergencia y financiar la reconstrucción.
La reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto entra en una nueva etapa con la puesta en marcha del Fondo Milagro, el mecanismo creado por el Gobierno para centralizar los recursos destinados a atender la emergencia y ejecutar las obras de recuperación.
El fondo funcionará como un patrimonio autónomo y tendrá inicialmente recursos por alrededor de $1 billón. Su administración contractual y operativa estará a cargo de Fiducoldex, mientras que los recursos líquidos permanecerán bajo la administración del Ministerio de Hacienda a través del Sistema de Cuenta Única Nacional.
La estructura busca separar la administración fiduciaria del manejo del dinero y establecer una cadena de decisiones para definir qué proyectos se ejecutarán, cómo se contratarán y cuándo se realizarán los pagos.
Un fondo creado después del terremoto
El Fondo Milagro fue creado mediante el Decreto 1379 de 2026, como parte de las medidas adoptadas por el Gobierno después del terremoto.
Su objetivo es centralizar diferentes fuentes de financiación para destinarlas a la asistencia humanitaria, recuperación, rehabilitación, reconstrucción y reactivación También te puede interesar →de las zonas afectadas.
El fondo podrá recibir recursos provenientes del Presupuesto General de la Nación, transferencias y donaciones públicas o privadas, tanto nacionales como internacionales.
Su ámbito de actuación contempla 16 departamentos: Antioquia, Caldas, Cauca, Chocó, Quindío, Cundinamarca, Risaralda, Huila, Valle del Cauca, Tolima, Norte de Santander, Bolívar, Nariño, Sucre, Santander y Caquetá.
La duración del mecanismo tampoco está determinada por una fecha fija. Permanecerá activo mientras sea necesario para cumplir con los programas e intervenciones de reconstrucción.
Jaime Andrés Uribe estará al frente
La operación cotidiana del fondo estará en manos del empresario antioqueño Jaime Andrés Uribe Tamayo, quien fue designado como gerente.
Su responsabilidad incluye ejecutar las decisiones del Consejo Directivo, coordinar la estructuración y ejecución de proyectos, impartir instrucciones relacionadas con la contratación y hacer seguimiento a los contratos.
También tendrá funciones relacionadas con la ordenación del gasto, la solicitud de giros y la autorización de pagos.
Uribe había sido designado previamente presidente de ProColombia y cuenta con una trayectoria de más de dos décadas en actividades empresariales. El Gobierno busca aprovechar esa experiencia para coordinar la ejecución de los proyectos de reconstrucción y la articulación entre el sector público y privado.
¿Quién toma las decisiones?
La máxima instancia de dirección será el Consejo Directivo.
El esquema contempla siete integrantes con derecho a voto: cinco representantes designados por el Presidente de la República, un delegado del Departamento Nacional de Planeación y un delegado del Ministerio de Hacienda.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres tendrá participación en el órgano, pero con voz y sin voto.
Dentro de los integrantes anunciados aparecen representantes del sector empresarial como Liliana Restrepo, fundadora de Frisby; Germán Bahamón, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros; César Caicedo, presidente de Colombina; y Arturo Calle, fundador de la compañía que lleva su nombre.
También participa Carlos Ríos, secretario de la Presidencia.
Este consejo tendrá funciones estratégicas, entre ellas aprobar el plan general de intervención, recuperación y reconstrucción, definir criterios de priorización y aprobar los manuales que determinarán cómo se contratarán las obras.
El dinero no quedará directamente en manos de Fiducoldex
Uno de los aspectos centrales del modelo es la separación entre la fiduciaria y los recursos líquidos.
Aunque Fiducoldex tendrá a su cargo la administración del patrimonio autónomo, el dinero permanecerá bajo la administración de la Dirección General de Crédito Público y Tesoro Nacional, dentro del Sistema de Cuenta Única Nacional.
La fiduciaria funcionará principalmente como vehículo para administrar los contratos y ejecutar las instrucciones correspondientes.
Cuando se trate de recursos provenientes de determinadas donaciones o convenios de cooperación, puede existir un manejo separado si así lo establece el aportante.
El modelo también contempla que los pagos a contratistas y proveedores sean realizados por la Tesorería Nacional después de verificar que los bienes, obras o servicios contratados hayan sido recibidos a satisfacción.
Lo que viene, te lo contamos en redes.
¿Cuánto cobrará Fiducoldex?
La administración del Fondo Milagro tendrá un costo.
El contrato establece una remuneración fija de 142 salarios mínimos mensuales, sin IVA, que actualmente representa alrededor de $248,6 millones mensuales.
Este punto ha generado cuestionamientos desde el Congreso, especialmente por el hecho de que la remuneración comienza desde la etapa de preparación del fondo, incluso antes de que se ejecuten las principales obras.
La congresista Cathy Juvinao cuestionó públicamente ese esquema y puso el foco en el costo de mantener la fiducia durante la etapa inicial de la reconstrucción.
El contrato contempla además la posibilidad de que el Ministerio de Hacienda imponga multas de hasta el 10 % del valor contractual en caso de retrasos o incumplimientos.
¿Cómo se contratarán las obras?
Una de las decisiones que tendrá mayor impacto será la selección de los contratistas.
El contrato establece que la contratación derivada deberá ajustarse a un Manual Operativo y un Manual de Contratación, que deberán ser aprobados por el Consejo Directivo.
Esto significa que la creación del fondo no define por sí sola todos los procedimientos que se utilizarán para contratar las obras.
La reglamentación será determinante para establecer cómo se seleccionarán empresas, cómo se evaluarán las propuestas y bajo qué condiciones se realizarán los desembolsos.
El gerente contará además con una Unidad de Gestión encargada de apoyar la estructuración y planeación de proyectos, su priorización, la selección y evaluación de contratistas y proveedores y la supervisión de los procesos.
Habrá controles sobre los recursos
El diseño del Fondo Milagro contempla mecanismos específicos de vigilancia.
Uno de ellos será una auditoría independiente, que deberá ser realizada por una firma de reconocido prestigio internacional seleccionada mediante convocatoria pública.
A esto se suma el control fiscal de la Contraloría General de la República sobre la gestión del fondo y los recursos públicos.
La existencia de estos mecanismos busca garantizar seguimiento sobre la administración del dinero y la ejecución de los proyectos.
La transparencia será uno de los principales retos, especialmente por el volumen de recursos que se espera movilizar y por la urgencia que existe para atender a las comunidades afectadas.
La magnitud del daño supera los recursos iniciales
El Fondo Milagro comenzará con cerca de $1 billón, pero esa cifra debe compararse con la magnitud de los daños provocados por el terremoto.
Una primera estimación presentada por el Gobierno situó las pérdidas materiales en alrededor de $30 billones. Esa cifra corresponde a daños físicos directos y no al costo definitivo de reconstrucción.
El cálculo inicial contempló aproximadamente $24,5 billones en edificaciones y $5,5 billones en infraestructura en cinco de los departamentos más afectados.
Además, la estimación puede aumentar a medida que se consolide información sobre otros territorios y daños que todavía no hayan sido completamente caracterizados.
Por eso, uno de los grandes desafíos será conseguir nuevas fuentes de financiación.
El diagnóstico será clave para decidir dónde invertir
Antes de ejecutar grandes proyectos será necesario determinar con precisión cuáles son las necesidades de cada territorio.
El propio Jaime Andrés Uribe había explicado que uno de los primeros pasos consistía en recopilar información sobre los daños y establecer qué afectaciones podían ser cubiertas por seguros y cuáles tendrían que ser atendidas mediante recursos públicos o aportes del fondo.
Esta información será determinante para definir prioridades.
No todas las regiones enfrentan las mismas necesidades. Algunas requieren reconstrucción de viviendas, mientras otras necesitan recuperar hospitales, colegios, vías, acueductos o infraestructura productiva.
También será necesario considerar la recuperación económica de las comunidades afectadas.
Las críticas también acompañan la puesta en marcha
Aunque el Gobierno presenta el Fondo Milagro como una herramienta para acelerar la reconstrucción, su estructura también ha generado cuestionamientos.
Entre las críticas planteadas desde el Congreso están la ausencia de representación directa de departamentos y municipios afectados dentro del Consejo Directivo y la concentración de facultades en la gerencia.
También se han formulado preguntas sobre el proceso mediante el cual fue seleccionada Fiducoldex y sobre el manejo de las donaciones privadas que fueron recaudadas antes de la puesta en marcha formal del fondo.
Estas inquietudes deberán contrastarse con la ejecución real del mecanismo y con los controles previstos en su diseño.
El reto será demostrar resultados
El Fondo Milagro ya tiene una estructura jurídica y administrativa.
Tiene fiduciaria, gerente, Consejo Directivo, mecanismos de control y una primera bolsa de recursos.
Ahora comienza la fase que tendrá mayor impacto para las comunidades: la ejecución.
El desafío será transformar el dinero disponible en soluciones concretas y verificables.
Eso significa reconstruir viviendas, recuperar infraestructura, restablecer servicios y apoyar la recuperación económica de los territorios afectados.
La rapidez será importante, pero también lo serán la transparencia, la priorización y la vigilancia sobre cada peso ejecutado.
El terremoto dejó daños cuya magnitud supera ampliamente los recursos iniciales del fondo. Por eso, además de administrar correctamente el dinero disponible, el Gobierno tendrá que conseguir nuevas fuentes de financiación y mantener durante los próximos meses una estructura capaz de responder a una reconstrucción que puede extenderse durante varios años.
El Fondo Milagro ya tiene el mecanismo para comenzar. Ahora la atención estará puesta en los primeros proyectos, los contratos que se suscriban y los resultados que lleguen efectivamente a las comunidades damnificadas.
