La ciudad vivió jornadas de tensión tras la muerte de alias Cholo, mientras el Gobierno reforzó el despliegue militar y policial para recuperar la movilidad y la actividad comercial.
¿Qué está pasando en Santa Marta?
Santa Marta enfrenta una nueva crisis de seguridad luego del paro armado anunciado por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), también conocidas como Los Pachenca. La medida se produjo después de un operativo de la Fuerza Pública en el que murió José Luis Pérez Villanueva, alias Cholo, señalado por las autoridades como uno de los principales cabecillas de esa estructura.
El episodio puso nuevamente en el centro de la discusión la situación de seguridad de Santa Marta, una zona donde las ACSN han mantenido presencia durante varios años y donde también se han registrado disputas por el control territorial y de diferentes rentas ilegales.
La respuesta del Gobierno de Abelardo De La Espriella fue reforzar la presencia de militares y policías en la capital del Magdalena y en corredores estratégicos de la región. El propio presidente se trasladó a Santa Marta, encabezó un consejo de seguridad y recorrió algunos sectores acompañado por integrantes de la Fuerza Pública.
¿Por qué comenzó el paro armado?
El paro armado se produjo después de la operación en la que murió alias Cholo. Según los reportes conocidos, la acción de la Fuerza Pública dejó siete integrantes de las ACSN muertos, entre ellos quien era señalado como segundo cabecilla de la organización.
El hecho ocurrió pocas semanas después de otro golpe contra la estructura: la muerte de alias Bendito Menor, también señalado como integrante de su dirección.
Posteriormente, las ACSN anunciaron restricciones a las actividades comerciales y a la movilidad en distintos sectores del Magdalena y La Guajira. La situación tuvo repercusiones en Santa Marta, donde establecimientos comerciales cerraron y diferentes actividades cotidianas se vieron afectadas.
Las autoridades atribuyeron a la estructura criminal diferentes hechos de alteración del orden público registrados durante esas jornadas.
Entre los hechos reportados estuvieron la quema de vehículos y otras acciones destinadas a generar temor entre habitantes, comerciantes y transportadores. También se presentaron afectaciones en corredores viales de la región.
¿Cómo respondió el Gobierno?
Ante la situación, el Gobierno ordenó reforzar la presencia de la Fuerza Pública en Santa Marta.
El presidente De La Espriella afirmó que no permitiría que los grupos criminales determinaran las condiciones de movilidad o las actividades de los ciudadanos. Durante el consejo de seguridad realizado en la ciudad, sostuvo que las operaciones contra las estructuras criminales se desarrollarían dentro del marco constitucional y legal.
La estrategia incluyó el despliegue de militares y policías en diferentes sectores de la ciudad, además de controles en vías y zonas consideradas estratégicas.
El mandatario también recorrió algunos barrios durante la noche acompañado por su esquema de seguridad y miembros de la Fuerza Pública. Las imágenes de ese recorrido tuvieron amplia difusión porque el presidente apareció utilizando chaleco antibalas, radiocomunicación y portando un arma de fuego en la cintura.
La escena generó una discusión pública adicional alrededor de la forma en que el jefe de Estado está mostrando su estrategia de seguridad, aunque el aspecto central de la respuesta institucional ha sido el despliegue de la Fuerza Pública.
¿Qué impacto tuvo la crisis en los habitantes?
Uno de los principales efectos del paro armado fue la alteración de las actividades cotidianas.
Durante la jornada más crítica se registraron cierres de establecimientos comerciales y una reducción significativa de la movilidad. El transporte público también resultó afectado, mientras habitantes de diferentes sectores optaron por permanecer en sus viviendas.
La situación tuvo consecuencias para comerciantes y trabajadores que dependen de la actividad diaria para generar ingresos.
Las amenazas y restricciones impuestas por grupos armados también afectan la percepción de seguridad de la población, incluso cuando no todos los sectores de la ciudad presentan la misma intensidad de los hechos.
En este contexto, las autoridades locales hicieron llamados para recuperar progresivamente la actividad comercial y garantizar la presencia institucional.
La gobernación y la Alcaldía de Santa Marta han acompañado las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional, mientras la Fuerza Pública mantiene operaciones y controles en diferentes puntos de la región.
¿Qué cifras muestran la dimensión del problema?
La situación actual se suma a un escenario de seguridad que ya venía generando preocupación en Santa Marta.
Según las cifras citadas, durante el primer semestre de 2026 se registraron 62 casos de extorsión y 400 amenazas en la ciudad. En ese mismo periodo, el Gaula reportó 254 capturas relacionadas con investigaciones por extorsión en operaciones contra estructuras como las ACSN y el Clan del Golfo.
La extorsión representa una de las principales fuentes de financiación de diferentes organizaciones criminales. Los sectores comercial y de transporte pueden quedar especialmente expuestos cuando los grupos armados buscan imponer cobros o restricciones.
El problema tampoco se limita a Santa Marta. Las ACSN tienen presencia en zonas de la Sierra Nevada y otros territorios del Caribe, mientras mantienen disputas con organizaciones como el Clan del Golfo por el control de corredores y economías ilegales.
Por esa razón, la situación de la capital del Magdalena debe analizarse dentro de un escenario regional de seguridad.
¿Quiénes son las ACSN?
Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, conocidas anteriormente como Los Pachenca, son una estructura criminal con presencia histórica en sectores de Magdalena y La Guajira.
Su actividad ha estado relacionada por las autoridades con economías ilegales y delitos como extorsión, narcotráfico y homicidios.
La organización también había participado en acercamientos con el Estado durante el Gobierno anterior. Sin embargo, esos espacios terminaron posteriormente y el nuevo Gobierno anunció una estrategia basada en operaciones de la Fuerza Pública contra sus integrantes.
La muerte de alias Cholo constituye uno de los golpes más recientes contra la estructura y fue el detonante inmediato del paro armado que afectó a Santa Marta y otros puntos de la región.
¿Qué representa esta crisis para el Gobierno?
La situación en Santa Marta representa uno de los primeros desafíos importantes de seguridad para la administración de Abelardo De La Espriella.
Durante su campaña, el mandatario planteó recuperar el control territorial y enfrentar de manera directa a las organizaciones criminales. Ahora, la crisis en la Costa Caribe pone esas promesas frente a una situación concreta.
El Gobierno ha optado por aumentar la presencia militar y policial, realizar operaciones contra los integrantes de las ACSN y transmitir públicamente un mensaje de confrontación frente a estas estructuras.
La Presidencia aseguró que la Fuerza Pública tiene instrucciones de recuperar el control territorial y proteger a la población.
Sin embargo, el desafío no se limita a responder a un paro armado puntual.
La permanencia de estructuras criminales durante años, sus redes de apoyo, las economías ilegales y las disputas territoriales hacen que la recuperación de la seguridad dependa de medidas sostenidas y no únicamente de operativos específicos.
¿Qué puede pasar ahora en Santa Marta?
El siguiente desafío para las autoridades será garantizar que la población pueda retomar sus actividades sin nuevas restricciones impuestas por grupos armados.
La situación también será seguida de cerca debido a la posibilidad de que se presenten nuevos hechos de violencia como respuesta a las operaciones realizadas contra las ACSN.
De acuerdo con reportes conocidos este 24 de septiembre, el paro armado fue extendido hasta el viernes 25 de septiembre, mientras se pidió a comerciantes, conductores y trabajadores regresar gradualmente a sus actividades.
Además, el presidente tiene previsto regresar a Santa Marta para encabezar un nuevo consejo de seguridad y revisar las medidas adoptadas para fortalecer las capacidades de la Fuerza Pública en el Magdalena.
Esto significa que la situación continúa bajo seguimiento y que las próximas horas serán determinantes para conocer si la ciudad recupera plenamente su actividad habitual.
Una crisis que va más allá de un paro armado
Lo ocurrido en Santa Marta evidencia una disputa más amplia por el control territorial en una región donde las estructuras criminales han mantenido presencia durante años.
La muerte de alias Cholo desencadenó una respuesta armada de las ACSN, pero el problema de fondo incluye extorsiones, amenazas, economías ilegales y disputas entre organizaciones criminales.
Mientras el Gobierno apuesta por una mayor presencia de la Fuerza Pública, los habitantes esperan que las medidas permitan recuperar la movilidad, el comercio y la tranquilidad en los barrios.
La evolución de esta crisis será también una prueba para la estrategia de seguridad de la nueva administración y para su capacidad de mantener el control estatal en territorios donde las organizaciones criminales han ejercido influencia durante años.
Preguntas frecuentes
¿Por qué hubo un paro armado en Santa Marta?
El paro armado fue anunciado por las ACSN después de la operación de la Fuerza Pública en la que murió alias Cholo, señalado como uno de los principales cabecillas de esa estructura.
¿Qué pasó con alias Cholo?
Murió durante un operativo de la Fuerza Pública. Las autoridades lo señalaban como segundo cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
¿Qué hizo el Gobierno ante la crisis?
Ordenó reforzar el despliegue militar y policial en Santa Marta y otros sectores de la región, además de realizar consejos de seguridad y operaciones contra las estructuras criminales.
¿Qué ocurrió con el comercio en Santa Marta?
Durante las jornadas más críticas se registraron cierres de establecimientos y restricciones a diferentes actividades, como consecuencia de las amenazas y acciones asociadas al paro armado.
¿El presidente estuvo en las calles de Santa Marta?
Sí. De La Espriella recorrió diferentes sectores acompañado por integrantes de la Fuerza Pública y su esquema de seguridad. Durante esos recorridos apareció con chaleco antibalas y un arma de fuego en la cintura.
