Semaglutida y tirzepatida: cómo funcionan y por qué requieren control médico

Semaglutida y tirzepatida para el tratamiento de la obesidad

Estos medicamentos actúan sobre señales relacionadas con el apetito, la saciedad y el metabolismo y deben utilizarse bajo supervisión médica.

Estos medicamentos actúan sobre señales relacionadas con el hambre, la saciedad y el metabolismo, pero su uso debe formar parte de un tratamiento integral.

La semaglutida y la tirzepatida se han convertido en dos de los medicamentos más conocidos para el tratamiento de la obesidad y de algunas enfermedades metabólicas. Su popularidad ha crecido por los resultados observados en la reducción del peso corporal, pero los especialistas advierten que no deben entenderse como soluciones rápidas ni utilizarse por cuenta propia.

En una entrevista con Infobae, Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, explicó que estas moléculas aprovechan mecanismos relacionados con señales que normalmente produce el organismo después de comer. El objetivo es modificar procesos vinculados con el apetito, la saciedad y el metabolismo.

La explicación es importante porque la obesidad es una enfermedad multifactorial. Su desarrollo y mantenimiento están relacionados con factores biológicos, metabólicos, ambientales y conductuales, por lo que reducir el problema únicamente a la fuerza de voluntad no refleja la complejidad de la enfermedad.

¿Cómo actúa la semaglutida?

La semaglutida pertenece al grupo de medicamentos que imitan la acción del GLP-1, una hormona que participa en la regulación de la glucosa y el apetito.

De acuerdo con la FDA, la semaglutida reproduce la acción del GLP-1, hormona que interviene en la respuesta del organismo después de la ingesta de alimentos. Entre sus efectos se encuentra favorecer la producción de insulina cuando corresponde y actuar sobre zonas del cerebro relacionadas con la regulación del apetito y la sensación de saciedad.

En el tratamiento de la obesidad, esto puede traducirse en una menor sensación de hambre y una mayor facilidad para controlar la cantidad de alimentos consumidos.

La Agencia Europea de Medicamentos, por su parte, establece que Wegovy, cuyo principio activo es la semaglutida, está indicado como complemento de una dieta con reducción de calorías y un aumento de la actividad física para determinados adultos con obesidad o sobrepeso asociado a problemas de salud.

Por lo tanto, el medicamento no sustituye por sí solo los cambios relacionados con alimentación y actividad física.

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¿Qué diferencia hay entre semaglutida y tirzepatida?

Aunque ambas moléculas están relacionadas con el tratamiento de enfermedades metabólicas y la obesidad, no actúan exactamente de la misma manera.

La semaglutida actúa sobre el receptor del GLP-1. La tirzepatida, en cambio, tiene una acción dual sobre los receptores de GLP-1 y GIP. Esta diferencia explica buena parte de la particularidad farmacológica de la segunda molécula.

El GLP-1 participa en la regulación del apetito, la saciedad y el metabolismo de la glucosa. El GIP también interviene en procesos metabólicos relacionados con la respuesta del organismo a los alimentos.

La tirzepatida aprovecha ambos mecanismos, razón por la cual se la describe como una molécula de acción dual.

Esto no significa que una persona deba escoger por cuenta propia uno u otro medicamento. La elección depende de factores clínicos, antecedentes, enfermedades asociadas, objetivos del tratamiento, tolerancia y valoración profesional.

¿Por qué estos medicamentos reducen el apetito?

Una de las explicaciones más relevantes ofrecidas por la especialista consultada por Infobae está relacionada con el cerebro.

Las señales producidas por estos medicamentos llegan a sistemas involucrados en el control del hambre y la saciedad. En personas con obesidad, la sensación de hambre puede ser persistente y la capacidad para sentirse satisfecho puede estar alterada.

Al modificar esas señales, los medicamentos pueden facilitar que una persona tenga menos hambre y pueda mantener una ingesta energética menor.

El objetivo no es simplemente “quitar las ganas de comer”, sino intervenir sobre mecanismos fisiológicos relacionados con la regulación del peso corporal. Quevedo destacó precisamente que la obesidad no debería interpretarse como una simple falta de voluntad.

¿Por qué algunas personas recuperan el peso después de adelgazar?

La recuperación del peso después de una pérdida importante es uno de los problemas que explican por qué el tratamiento de la obesidad puede requerir seguimiento prolongado.

Según la explicación ofrecida por Quevedo, el organismo cuenta con mecanismos que favorecen la recuperación del peso perdido. Cuando una persona baja de peso, pueden producirse cambios en el hambre y en otras señales biológicas que dificultan mantener esa pérdida.

En este contexto, los medicamentos pueden contribuir al mantenimiento del peso mientras se utilizan dentro de una estrategia terapéutica indicada por profesionales.

La duración del tratamiento, sin embargo, no debe establecerse de manera independiente. El profesional debe evaluar la respuesta, los beneficios, los posibles efectos adversos y las necesidades de cada paciente.

¿Por qué requieren seguimiento médico?

El seguimiento es importante porque estos medicamentos producen efectos en diferentes sistemas del organismo y su utilización debe adaptarse a cada persona.

La Asociación Americana de Diabetes establece en sus estándares de atención de 2026 que las personas sometidas a tratamiento para la obesidad deben tener controles periódicos adecuados a la estrategia utilizada. Estos controles permiten evaluar eficacia, seguridad y tolerancia, además de revisar medidas corporales, signos vitales y determinados análisis de laboratorio.

El seguimiento también permite identificar dificultades para mantener el tratamiento, revisar otros medicamentos que consume el paciente y modificar los objetivos cuando sea necesario.

En otras palabras, tomar el medicamento es solamente una parte del proceso.

¿Qué efectos secundarios pueden aparecer?

Como ocurre con otros medicamentos, la semaglutida y la tirzepatida pueden producir efectos adversos.

En el caso de la tirzepatida, la Agencia Europea de Medicamentos señala que los efectos secundarios más frecuentes son de tipo gastrointestinal y que suelen ser leves o moderados. También pueden aparecer con mayor frecuencia después de los incrementos de dosis.

Por esa razón, la dosis y los cambios en el tratamiento deben seguir las indicaciones del profesional responsable.

No todas las personas responden de la misma manera. La presencia de otras enfermedades, los medicamentos utilizados simultáneamente y las características individuales pueden modificar la tolerancia y el resultado del tratamiento.

¿Se pueden utilizar sin receta o supervisión?

No es recomendable utilizar estos medicamentos por iniciativa propia.

La FDA señala que los productos de semaglutida aprobados en Estados Unidos se comercializan bajo receta médica. También advierte sobre los riesgos relacionados con productos compuestos que no cuentan con la misma evaluación de seguridad y eficacia que los medicamentos aprobados.

La OPS también ha pedido reforzar la farmacovigilancia frente a reportes de uso indebido de medicamentos basados en GLP-1. El organismo recomienda que las intervenciones farmacológicas para la obesidad sean evaluadas dentro de modelos de atención multidisciplinarios, teniendo en cuenta el perfil clínico, las enfermedades asociadas y la relación entre beneficios y riesgos.

Esto resulta especialmente importante ante la popularidad que han adquirido estos medicamentos en redes sociales.

¿Son medicamentos exclusivamente para bajar de peso?

No necesariamente.

La semaglutida y la tirzepatida tienen diferentes indicaciones dependiendo del producto, la dosis y la autoridad regulatoria correspondiente.

La semaglutida, por ejemplo, tiene presentaciones autorizadas para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y otras específicamente indicadas para el control del peso. La FDA diferencia las indicaciones de productos como Ozempic y Wegovy.

La tirzepatida también tiene indicaciones relacionadas con diabetes y control del peso, dependiendo del producto y la regulación vigente en cada país. La Agencia Europea de Medicamentos establece el uso de Mounjaro junto con dieta y actividad física para el control del peso en determinados adultos con obesidad o sobrepeso asociado a problemas de salud.

Por eso, no es correcto asumir que cualquier presentación de estas moléculas tiene exactamente la misma indicación.

¿Qué papel tienen la alimentación y el ejercicio?

El tratamiento farmacológico no elimina la importancia de los hábitos.

Las autoridades sanitarias establecen el uso de estos medicamentos como parte de estrategias que incluyen alimentación y actividad física. La EMA, por ejemplo, contempla la semaglutida para el control del peso como complemento de una dieta con reducción de calorías y mayor actividad física.

La idea también aparece en el enfoque planteado por la especialista entrevistada por Infobae: el objetivo del tratamiento no debería limitarse a que la báscula marque menos, sino buscar una mejora integral de la salud.

Esto incluye controlar enfermedades asociadas, mejorar la composición corporal, fortalecer la condición física y establecer hábitos que puedan mantenerse a largo plazo.

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¿Qué ocurre si una persona deja el tratamiento?

La respuesta depende de cada paciente y del medicamento utilizado.

Una de las razones por las que el seguimiento médico es importante es precisamente evaluar qué ocurre cuando se modifica o se suspende un tratamiento.

La pérdida de peso puede activar respuestas biológicas que favorecen su recuperación, por lo que abandonar una estrategia terapéutica sin planificación puede dificultar el mantenimiento de los resultados.

Esto no significa que una persona deba continuar indefinidamente con un medicamento sin evaluación médica. La decisión sobre mantener, modificar o suspender un tratamiento corresponde al profesional, teniendo en cuenta la evolución clínica y los objetivos establecidos.

El tratamiento de la obesidad va más allá de la báscula

La expansión de medicamentos como la semaglutida y la tirzepatida ha cambiado la conversación sobre el tratamiento de la obesidad.

Su mecanismo permite intervenir sobre procesos biológicos relacionados con el hambre, la saciedad y el metabolismo, pero la evidencia y las recomendaciones actuales apuntan hacia un enfoque integral.

La obesidad es una enfermedad crónica y compleja. Por eso, el tratamiento no debería reducirse a buscar una disminución rápida del peso.

La evaluación médica permite determinar si una persona cumple criterios para recibir tratamiento farmacológico, cuál puede ser la estrategia adecuada, cómo controlar los efectos adversos y qué otros factores deben abordarse.

La principal advertencia frente a estas moléculas es, por tanto, evitar convertirlas en productos de consumo rápido asociados exclusivamente con la pérdida de peso.

Semaglutida y tirzepatida son herramientas terapéuticas que requieren indicación, seguimiento y una evaluación individualizada.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la semaglutida?

Es un medicamento que actúa como agonista del receptor GLP-1 y puede utilizarse, dependiendo de la presentación y la regulación, para determinadas personas con diabetes tipo 2 o para el control del peso.

¿Qué es la tirzepatida?

Es una molécula de acción dual que actúa sobre los receptores GLP-1 y GIP. Está autorizada para determinadas indicaciones relacionadas con diabetes y control del peso.

¿Cuál es la principal diferencia entre ambas?

La semaglutida actúa principalmente sobre la vía GLP-1, mientras que la tirzepatida combina la acción sobre GLP-1 y GIP.

¿Estos medicamentos reemplazan la dieta y el ejercicio?

No. Las autoridades regulatorias los contemplan dentro de estrategias que incluyen alimentación adecuada y actividad física.

¿Por qué necesitan seguimiento médico?

Porque es necesario evaluar la respuesta, la tolerancia, la seguridad, los cambios de peso y otros indicadores clínicos durante el tratamiento. Las recomendaciones de 2026 de la ADA respaldan controles periódicos para las personas que reciben tratamiento contra la obesidad.

¿Se pueden comprar y utilizar sin valoración profesional?

La semaglutida aprobada por la FDA se comercializa bajo receta, y la OPS recomienda que los medicamentos GLP-1 se utilicen dentro de un plan clínico estructurado y con monitoreo periódico.

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