El presidente Abelardo De La Espriella confirmó que 285 hospitales y centros asistenciales presentan algún tipo de afectación tras el terremoto del 10 de agosto. Cali, Pereira, Buenaventura y Quibdó están entre las zonas con mayores dificultades en su infraestructura sanitaria.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto dejó un fuerte impacto sobre la infraestructura hospitalaria del país.
El presidente Abelardo De La Espriella informó que 285 centros de salud resultaron afectados en los territorios golpeados por la emergencia, una situación que representa un desafío adicional para un sistema que, al mismo tiempo, debe atender a miles de personas heridas y damnificadas.
Según el balance presentado por el mandatario, la tragedia alcanza 450 municipios de 15 departamentos, lo que equivale aproximadamente a una tercera parte del territorio colombiano.
Hospital Universitario del Valle sufrió graves daños
Uno de los casos más delicados se registra en Cali.
El Hospital Universitario del Valle (HUV) sufrió el colapso parcial de una de sus estructuras tras el movimiento telúrico. Entre las áreas afectadas se encuentran sectores relacionados con pediatría, neonatología y medicina interna.
Ante la situación, el Gobierno Nacional anunció recursos por $4.386 millones para apoyar la recuperación de la institución.
De La Espriella aseguró que el hospital tendrá respaldo del Ejecutivo para recuperar su infraestructura y mantener su capacidad de atención.
Pacientes de Buenaventura han sido atendidos en carpas
La emergencia hospitalaria también golpeó con fuerza a Buenaventura.
Las afectaciones en la infraestructura obligaron a trasladar parte de la atención hacia carpas y espacios provisionales, mientras continúan las evaluaciones estructurales.
Desde la ciudad han solicitado el envío de hospitales móviles para garantizar que los servicios médicos puedan continuar funcionando mientras avanzan las reparaciones.
La Clínica Santa Sofía también tuvo que restringir algunas áreas de urgencias y hospitalización debido a los daños provocados por el terremoto.
Pereira también reporta hospitales afectados
En Pereira varias instituciones médicas presentaron daños.
Entre ellas aparecen la Clínica Los Nevados, la Clínica Los Rosales y la Clínica Noé.
Esta última tuvo que ser evacuada debido a las condiciones que presentaba su infraestructura después del terremoto.
El Hospital Mental Universitario de Risaralda también sufrió afectaciones y aproximadamente 80 pacientes tuvieron que ser trasladados hacia otros centros asistenciales.
Quibdó evacuó temporalmente hospital
En Chocó, uno de los departamentos más afectados por la emergencia, también se han reportado problemas en la red hospitalaria.
El Hospital San Francisco de Asís de Quibdó tuvo que evacuar temporalmente a los pacientes mientras se adelantaban evaluaciones sobre las condiciones de seguridad de su infraestructura.
Las autoridades continúan revisando hospitales y clínicas para establecer qué áreas pueden seguir operando y cuáles requieren intervenciones antes de recibir nuevamente pacientes.
Reconstrucción podría costar cerca de $30 billones
El impacto del terremoto va mucho más allá del sistema de salud.
El presidente reveló que una estimación privada calcula en cerca de $30 billones las pérdidas físicas directas en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas.
De esa cifra, alrededor de $24,5 billones corresponderían a edificaciones y $5,5 billones a infraestructura.
La reconstrucción de hospitales será uno de los frentes prioritarios, especialmente porque muchas de estas instituciones deben continuar atendiendo a víctimas mientras se realizan obras y reparaciones.
Gobierno promete mantener apoyo a las zonas afectadas
De La Espriella aseguró que la prioridad continúa siendo la atención de los heridos, la búsqueda de desaparecidos y el acompañamiento a las familias que perdieron sus viviendas, empleos o seres queridos.
El reto inmediato será garantizar que las zonas más afectadas mantengan servicios de urgencias, hospitalización y atención especializada mientras se recupera la infraestructura dañada.
La emergencia deja así al sistema de salud frente a un doble desafío: atender a las víctimas del terremoto y reconstruir cientos de instalaciones afectadas por el mismo desastre.
